José María Díaz Nafría (Universidad Alfonso X)

Bien al principio de su famosa “Teoría Matemática de la Comunicación” (TMC) Shannon elimina del quehacer técnico las cuestiones semánticas y pragmáticas, y dicha descarga parece estar comúnmente avalada incluso por quienes sí se dedican a las ‘cuestiones semánticas’. Pero sobre este supuesto fundamental se levanta el propio modelo de comunicación de la TMC, que a su vez es usado por otras teorías de la información y, lo que tiene amplísimas consecuencias prácticas, como patrón de diseño de las tecnologías de la información.

Mientras la dependencia de las comunicaciones humanas respecto a estas tecnologías aumenta por momentos, debe examinarse con cuidado la fidelidad del modelo de comunicación usado en el diseño tecnológico. No debiera omitirse ningún elemento esencial necesario para el establecimiento de las comunicaciones humanas, de lo contrario estas tecnologías podrían aislar a las personas, a pesar de su supuesto propósito. Comparando el modelo tecnológico con otros basados en diversas teorías pragmáticas de la comunicación (propuestas en lingüística, semiótica, psicología y antropología) se demuestra la insuficiencia del modelo tecnológico, apuntando algunos elementos que no debiera olvidar un nuevo modelo.

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