Alberto Galindo (Presidente de la Real Academia de las Ciencias)

La irrupción de los quanta en la física ha transformado radicalmente nuestra visión de la realidad. Si demoledora fue la relatividad al negar la absolutidad del espacio y la del tiempo, no resulta exagerado afirmar que mucho más perturbadores han sido los principios cuánticos de complementariedad y de indeterminación. Estos nos han forzado a renunciar a la visión de medio mundo para conocer la otra mitad complementaria. La incorporación del azar en la formulación cuántica, no como la expresión de un conocimiento incompleto, sino como una imposición esencial de la naturaleza, es otra característica del nuevo discurso científico; supone ello, en particular, el forzoso abandono del determinismo laplaciano. Finalmente, hay un rasgo aún más asombroso de la física cuántica: el entrelazamiento. Ligado a la estructura lineal del formalismo cuántico, el entrelazamiento hace que, por ejemplo, en un sistema compuesto podamos conocer perfectamente el todo sin conocer bien las partes.

La información, vista como memoria, elaboración y co-municación, tiene, sin duda, una naturaleza física. Por ello se rige por las leyes de la naturaleza, que le prestan sus fortalezas y le contagian sus debilidades. La informa-ción clásica basada en los bits, entidades físicas robustas frente a perturbaciones externas, y clonables, tiene un papel dominante en nuestra sociedad actual, inimaginable sin el apoyo de los computadores y sin internet. Pero desde hace una veintena de años la información y los quanta se han conocido, y del encuentro ha surgido una prometedora teoría cuántica de la información. Ahora son los qubits, frágiles y no-clonables, los personajes del drama. La criptografía cuántica y la computación cuántica son las áreas más importantes de la investigación en este terreno.

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