Tomás Ortiz Alonso (Universidad Complutense)

La comunicación neuronal viene determinada por procesos bioeléctricos, capaces de ser registrados mediante EEG (electro encefalografía) y MEG (magnetoencefalografía) a lo largo del tiempo, que se comportan de una forma periódica, dando lugar a diferentes ritmos u oscilaciones cerebrales (theta, alfa, beta, gamma); distintos análisis de la señal de EEG o de MEG permitirán analizar la actividad cerebral de forma global, regional, sincronizada, frecuencial o temporalmente, lo que permitirá, a través de diferentes modelos matemáticos, asociar dicha actividad con funciones cognitivas o con una conducta específica. Como ejemplo de lo dicho hemos analizado las relaciones entre el ritmo theta y los procesos de memoria, así como la importancia de la complejidad en el diagnóstico y evaluación del tratamiento en niños con déficit de atención.

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