Juan Lara (Universidad Salamanca)

Las características vitales de las células constituyen un flujo de información desde una base de datos central, el ADN nuclear, hasta efectores moleculares, las proteínas, sintetizadas en el citoplasma. Este flujo comprende dos cambios de unidades de información: la transcripción y la traducción. La transcripción se realiza en el núcleo y es la transducción de instrucciones concretas del ADN a un intermediario, el ARN, que en su forma canónica es un mensajero (ARNm) que saca la información del núcleo celular. En el citoplasma la información del mensajero aporta la secuencia de instrucciones para que un complejo molecular muy especializado construya una proteína concreta. Tras regular su conformación las proteínas se integran como unidades estructurales y/o funcionales en el complejo entramado de funciones biológicas de la célula.

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