La Crónica-Ciclo-7feb2013

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Perteneciente al ciclo ‘ciencia y cultura en la facultad de letras’, J.M. Díaz Nafría -en calidad de coordinador del grupo BITrum- presentó el 7 de febrero de 2013 en el Instituto Leonés de Cultura la ponencia “El estudio interdisciplinar de la información”. Con una palabras preliminares de Francisco Salto, la ponencia se centró en los problemas existentes en los enfoques vigentes sobre la información, las posibilidades de acuerdo y algunas alternativas de unificación, que permitieron hacer eco de los empeños acometidos desde hace años dentro del marco del proyecto BITrum.

El titular del diario local La Crónica de León  rezaba -en relación a una entrevista realizada con anterioridad a la conferencia-: José María Díaz Nafría: “La información es el núcleo central de otras muchas disciplinas”, y así es como empezaba:

Los jueves hay una cita (a las 19.30 horas en el Instituto Leonés de Cultura) con el ciclo ‘Ciencia y Cultura en la Facultad de Letras’. ‘Estudio interdisciplinar de la información’ es lo que hoy nos proponen para la reflexión y lo hacen de la mano del profesor José María Díaz Nafría, uno de los miembros más activos de la comunidad universitaria y una de sus voces singulares.

Díaz Nafría recordará en este encuentro un antecedente cercano de este tema que aborda cuando en 2008 León acogió un encuentro internacional de expertos en el estudio de la información. “Su finalidad era planificar una aproximación interdisciplinar al concepto de información, cuya importancia ha ido en continuo aumento durante las últimas décadas”, señala Nafría y recuerda que “para un buen número de disciplinas científicas, se trata de un concepto central, pero en su conjunto resulta a menudo escurridizo. Desde hace más de medio siglo las teorías de la información se han aplicado a las matemáticas, la física, la química, la biología, las ciencias cognitivas, las ciencias sociales y por supuesto a las ingenierías” pues, señala, no en vano, Claude Shannon (1916-2001), uno de los precursores del estudio científico de la información, era ingeniero a la vez que matemático.

https://bitrum.files.wordpress.com/2010/11/glossariumbitri.pdf

Libro electrónico – 1ª Edición -2010

Coordina: J.M. Díaz Nafría, F. Salto Alemany, M. Pérez-Montoro Gutiérrez

ElaboraJuan Miguel Aguado, Carlos Aguilar, Basil Al Hadithi, Yorgos Andreadakis, Leticia Barrionuevo, Sylvia Burset, Manuel Campos, Rafael Capurro, Eva Carbonero, Emilia Curras, José Maria Díaz, Gordana Dodig-Crnkovic, Peter Fleissner, Anto Florio, Anabel Fraga, Christian Fuchs, Xosé Antón García-Sampedro, Roberto Gejman, Mehrad Golkhosravi, Wolfgang Hofkirchner, Anthony Hoffmann, Manuel Liz, Rosa Macarro, Alfredo Marcos, Estela Mastromatteo, Jorge Morato, José Antonio Moreiro, Mercedes Osorio , Julio Ostalé, Mario Pérez-Montoro, Carmen Requena, Blanca Rodríguez, Francisco Salto, Lydia Sánchez, Sonia Sánchez-Cuadrado, Jérôme Segal, Margarita Vázquez

Publica: Universidad de León – ISBN : 978-84-9773-554-4, bajo licencia creative commons 3.0

Introducción

Nuestra comprensión de cualquier fenómeno complejo trae consigo una intrincada maraña intelectual en la que aparecen entrelazados un gran número de conceptos, nociones más o menos vagas, metáforas que a menudo articulan partes sustanciales de nuestra comprensión, o teorías que establecen nichos singularmente ordenados de nuestra jungla intelectual. En nuestro ineludible estar en el mundo –ya sea el de nuestros hogares, la calle, el laboratorio, el taller, la tribuna…- nos vemos confrontados a problemas que de mejor o peor manera hemos de dar solución. Muy a menudo arremetemos contra ellos de una forma casi ciega, esto es, sin hacernos especial idea de que es aquello contra lo que arremetemos, creyendo que la solución está a pocos golpes de distancia. Pero en la medida en que nuestras ciegas embestidas no bastan para doblegar la curva de los problemas, frenamos nuestros vanos empujones y procuramos hacernos mejor idea de aquello que nos resulta indócil. Así vamos labrando poco a poco una imagen menos áspera del mundo con el que hemos de tratar, más fiel a sus verdaderas aristas que siempre vamos descubriendo un poco distintas de lo previamente pensado.

Una parte sustancial del mundo contemporáneo es o tiene que ver muy directamente con lo que, con un sentido u otro, se llama “información”, y esto ocurre en tal grado que pretendemos vivir en la “era de la información”, hablando de ella tanto a nivel atómico y molecular como a nivel técnico, biológico, psíquico, social o astronómico… Los fenómenos por tanto involucrados son de lo más variopinto, de modo que la maraña intelectual en el que se traba su comprensión es tremendamente heterogénea. En lo que atañe a los problemas a los que responde cada disciplina, éstos se han distanciando progresivamente y consecuentemente también lo ha hecho el marco teórico construido para dar cuenta de ellos e ir encontrando soluciones. Esto ha dado lugar a una cada vez más difícil comunicación entre lo que desde cada punto de vista se entiende por “información”; las realidades a las que se atiende en cada caso son variadas, pero se da una inevitable conexión entre lo observado desde cada posición. Esta –por así llamarla- continuidad del objeto tiene una doble vertiente: por un lado supone (i) una base para la comprensión mutua, y por otra (ii) da lugar a una terminología a menudo homófona pero semánticamente diversa. Si se diera una quimérica relación directa entre los elementos de esa semántica y los constitutivos de la realidad, el problema sería menor; pero como demostró Pointcaré –entre otros- la red teórica que apoya nuestro referirnos-al-mundo es intrincada e indisoluble. Por tanto, beneficiarnos de la potencial comprensión mutua exige evitar los malentendidos mediante un delicado proceso de clarificación en el que se pueda saber qué es lo que cada cual entiende cuando se usan determinados términos, a qué metáforas eventualmente responden, en qué teorías se articulan y cómo permiten afrontar los problemas a los que cada postura se enfrenta.

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Editor: Rafael Capurro (Steinbeis-Transfer-Institute Information Ethics)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITriRafael Capurro y José María Díaz Nafría (feb.2010), Lydia Sánchez (mar.2009)

(In. Message, Fr. Message, Al. Botchaft, Nachricht) Contenidos:  1) Introducción; 2) Mensaje e información, de la confusión shannoniana hacia una distinción sistemática; 3) Análisis de los mensajes; 4) Falibilidad y eficiencia de los mensajes; 4) Más allá de contextos humanos: una encrucijada entre la biología y la hermenéutica.

1. Introducción

El mensaje constituye uno de los elementos centrales de los procesos de comunicación, hasta el punto de que “la teoría de la comunicación es en buena parte teoría de los mensajes” (Ferrater Mora 1994). Sin embargo, la frecuente equiparación entre mensaje e información emana de una confusión -incluso de un vacío conceptual- cuyo origen se encuentra en el modelo shannoniano de comunicación. En aras de mejorar nuestra comprensión tanto de los mensajes como de la información es necesaria una clarificación para poder referirnos mejor a los fenómenos involucrados.

Si la comunicación requiere al menos de un emisor, un receptor, un medio y un mensaje, pero según el famoso adagio de McLuhan “el mensaje es el medio”, ¿qué es, entonces, el mensaje? Poner esto en claro, restaurar su importancia, es quizá un modo de evitar el “desangelio de nuestros días” al que se refiere Sloterdijk (1997) o el carácter fantasmagórico de los nuevos medios de comunicación al que apela Zizek (1997).

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Editor: Mario Pérez-Montoro (Universitat de Barcelona)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITriR. Gejman (mar.2009), M. Pérez-Montoro (jul.2009), J.M. Díaz Nafría (jul.2009)

(In. Endogenous information, Fr. connaissance, Al. Erkenntniss, Wissen) Contenidos:  1) Modelo conductual, 2) Modelo epistemológico clásico, 3) Modelo informacional, 4) Modelo de Floridi y de la Teoría Unificada de la Información, 5) Conocimiento y conceptos afines.

A lo largo de la historia del pensamiento se han vertido verdaderos ríos de tinta acerca de qué es el conocimiento. Infinidad de propuestas, desde distintos preceptos filosóficos, han intentado dar respuesta a esa pregunta. En este sentido, si revisamos la literatura especializada en temas de Ciencia Cognitiva y epistemología, podemos comprobar que existen diversos modelos teóricos que pueden cubrir el objetivo de ofrecernos una definición adecuada de conocimiento.

1. Modelo conductual

Por ejemplo, relacionándolo con la conducta y la acción de un agente, se sostiene que conocimiento es la capacidad potencial que un actor posee de comportarse eficazmente. La eficacia se entiende al comparar el comportamiento y los resultados potenciales con los objetivos y valores tanto del actor como los de su comunidad o comunidades de las que es miembro.

Dentro de ese marco conceptual se defiende que existen diversos tipos de conocimiento. El primero es el conocimiento de información interno. En este tipo de conocimiento la capacidad potencial es la de contestar preguntas con respuestas correctas, generalmente preguntas acerca de hechos objetivos, acerca del estado de una parte del mundo en algún tiempo. Es condición necesaria para este tipo de conocimiento que el actor conteste sin recurrir a fuentes de información externas a sí mismo. Típicamente, las respuestas se pueden registrar en registros, por lo cual pueden ser utilizadas por otros actores.
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Editor: Mario Pérez-Montoro (Universitat de Barcelona, España)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITriJ.M. Díaz Nafría (jul.2009), Mario Pérez-Montoro (nov.2009), Mehrad Golkhosravi (nov.2009)

(In. data, Fr. donnée, Al. Daten -pl.- Angabe) Intuitivamente, podemos identificar los datos como acaecimientos físicos (pequeñas parcelas (o trozos) de la realidad) susceptibles de transportar asociada cierta información. Poseen una naturaleza material y pueden ser considerados como el soporte físico de la información. Son hechos físicos que no contienen un significado inherente, no incluyen necesariamente interpretaciones u opiniones, y no llevan asociado ningún rasgo indicativo que pueda desvelar su importancia o su relevancia. En este sentido, cada uno de los enunciados impresos que aparecen en este libro puede ser considerado como datos. El nombre del cliente, el importe de la compra o el número de transacción bancaria que aparece en una factura podrían ser considerados como ejemplos típicos de datos dentro del contexto de las empresas.

Con el ánimo de sistematizar, podemos recoger esta propuesta a partir de la siguiente definición: Dato = soporte físico de la información.
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Editor: Juan Miguel Aguado Terrón (Universidad de Murcia, España)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITri: J.M. Aguado Terrón (mar.2009)

(In. Endogenous information, Fr.information endogène, Al. endogen/körpereigen information) La generalidad en el uso cotidiano de la información reificada no debe ocultar la complejidad y la riqueza del debate que desencadena. Debate que emana de las propias contradicciones inherentes a la formulación shannoniana (adviértanse las dos sentencias resaltadas en cursiva):

«El problema fundamental de la comunicación es el de la reproducción exacta o aproximada en un instante determinado de un mensaje seleccionado en un momento dado. Frecuentemente los mensajes tienen significado, esto es, se refieren a o están correlacionados conforme a un sistema con ciertas entidades físicas o conceptuales. Estos aspectos semánticos de la comunicación son irrelevantes para el problema de ingeniería. El aspecto significante es que hayan sido seleccionados de un conjunto de mensajes posibles» (Shannon y Weaver, 1949:31-32).

Como señaló acertadamente Bateson (1985:413), «los ingenieros y los matemáticos creen poder evitar las complejidades y las dificultades que introduce en la teoría de la comunicación el concepto de ‘significado’» reduciendo la cuestión al nivel sintáctico y construyendo el concepto de información a partir de una teoría de la señal (von Foerster, 1991:60). Pero la idea de señal es sólo aparentemente aséptica, sólo aparentemente sintáctica. La señal remite a una diferencia que está ‘ahí fuera’, pero ese ‘algo’ es distinguido por alguien. La distinción es presupuesta por Shannon y Weaver en la forma de selección. El que la información aparezca definida como probabilidad de selección involucra en al menos dos aspectos al observador: por un lado la probabilidad implica expectativa y contexto de uso; por el otro, la selección sólo es concebible desde el supuesto de alguien que selecciona. En ambos casos late una semántica implícita como horizonte de sentido.

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Editor: Juan Miguel Aguado (Technical University of Vienna, Austria)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITri: Lydia Sánchez (mar.2009), Juan Miguel Aguado (nov.2009)

(In. communication, Fr. Communication, Al. Kommunikation, Verbindung, Mitteilung) Contenidos: 1) Tres dimensiones de un fenómeno complejo; 2) La concepción informacionalista de la comunicación; 3) La concepción sociocultural de la comunicación

1. Tres dimensiones de un fenómeno complejo

Desde la perspectiva de la complejidad resulta posible trazar un hilo de continuidad entre las  tres dimensiones epistemológicas de la comunicación: su dimensión organizacional, su dimensión interaccional y su dimensión significante.

a) La dimensión organizacional

La comunicación y la información entran en el corazón de la transformación epistemológica contemporánea de la mano de la Teoría de la Matemática de la Comunicación, de Shannon y Weaver, y de su desarrollo en el marco de la Teoría de Sistemas inaugurada por Bertalanffy y la Cibernética wieneriana. La dimensión organizacional y adaptativa del concepto de comunicación es resumida por Norbert Wiener en los siguientes términos:

“Damos el nombre de información al contenido de lo que es objeto de intercambio con el mundo externo, mientras nos ajustamos a él y hacemos que se acomode a nosotros. El proceso de recibir y utilizar información, consiste en ajustarnos a las contingencias de nuestro medio y vivir de manera efectiva dentro de él… Vivir de manera efectiva significa poseer la información adecuada. Así pues, la comunicación y la regulación constituyen la esencia de la vida  interior del hombre tanto como de su vida social” (Wiener, Cibernética y Sociedad, 1969:18)

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