Editor:  José María Díaz Nafría (Universidad de León, España)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITriJosé María Díaz Nafría (jul.2009)

(In. sign, Fr. signe, Al. Zeichen) El uso frecuentemente dado en la antigüedad al signo, σημεον, corresponde con el de una señal, normalmente verbal, por medio de la cual se representa algo (se usó, no obstante, en sentidos más técnicos y a veces confrontados, como en las tendencias realista y nominalista, que resurgirán en los usos modernos). En la modernidad, especialmente entre racionalistas, el signo tiende a referirse a ideas. No obstante, en la corriente empirista, el signo adquiere una notable relevancia y en él se distingue su dimensión sugestiva –ya apuntada en la antigüedad y en el nominalismo medieval-. En cualquier caso, las tendencias más influyentes en la actualidad son quizá las iniciadas por SaussurePeirceHusserl, habiendo influido los dos primeros de forma más destacada sobre la lingüística, la semiótica y la antropología y el tercero a través de la fenomenología y la hermenéutica en un amplio espectro de las ciencias sociales.

Para Saussure el signo (visto desde el punto de vista de la lingüística) es una “entidad psíquica” con dos facetas inseparables: la imagen acústica (que llama “significante”) y el concepto (“significado”), siendo arbitrario su lazo de unión. Las concepciones estructuralistas extendieron el sentido saussuriano de signo a los fenómenos no verbales.

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Editor: Juan Miguel Aguado (Technical University of Vienna, Austria)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITri: Lydia Sánchez (mar.2009), Juan Miguel Aguado (nov.2009)

(In. communication, Fr. Communication, Al. Kommunikation, Verbindung, Mitteilung) Contenidos: 1) Tres dimensiones de un fenómeno complejo; 2) La concepción informacionalista de la comunicación; 3) La concepción sociocultural de la comunicación

1. Tres dimensiones de un fenómeno complejo

Desde la perspectiva de la complejidad resulta posible trazar un hilo de continuidad entre las  tres dimensiones epistemológicas de la comunicación: su dimensión organizacional, su dimensión interaccional y su dimensión significante.

a) La dimensión organizacional

La comunicación y la información entran en el corazón de la transformación epistemológica contemporánea de la mano de la Teoría de la Matemática de la Comunicación, de Shannon y Weaver, y de su desarrollo en el marco de la Teoría de Sistemas inaugurada por Bertalanffy y la Cibernética wieneriana. La dimensión organizacional y adaptativa del concepto de comunicación es resumida por Norbert Wiener en los siguientes términos:

“Damos el nombre de información al contenido de lo que es objeto de intercambio con el mundo externo, mientras nos ajustamos a él y hacemos que se acomode a nosotros. El proceso de recibir y utilizar información, consiste en ajustarnos a las contingencias de nuestro medio y vivir de manera efectiva dentro de él… Vivir de manera efectiva significa poseer la información adecuada. Así pues, la comunicación y la regulación constituyen la esencia de la vida  interior del hombre tanto como de su vida social” (Wiener, Cibernética y Sociedad, 1969:18)

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J.R. Álvarez Bautista (Universidad León)

Este trabajo considera los intentos complementarios de tratar naturaleza y cultura, respectivamente, desde las perspectivas derivadas de dos clases de ciencias: las semióticas y las naturales. Es un intento crítico de situar en su lugar adecuado, por una parte, las iniciativas de la llamada Biosemiótica (en la que se intenta unificar causalidad y significación a través de una extensión de la idea de comunicación a toda la biosfera) y, por la otra, la teoría de la selección cultural –cuya versión más señalada es la conocida como Memética (una aplicación presuntamente analógica de la teoría de la selección natural a la cultura). La  primera es una semiotización de la biología, al precio, como se verá, de una naturalización previa de la propia semiótica, mientras que la segunda es una naturalización del ámbito cultural en términos del llamado “darwinismo universal”, consistente en la extrapolación a la dinámica cultural de la idea de selección (mecanismo, algoritmo, etc.) con la mediación de la idea de información.

La tesis que aquí se defenderá es que la Biosemiótica, que se presenta como un método de análisis que estudia los sistemas y procesos de la vida como procesos de comunicación, funda ontológicamente la comunicación en la causalidad, mientras que la Memética, que se presenta como la aplicación de la metodología de la selección a procesos culturales de producción, difusión y conservación diferencial de unidades y complejos de información, estudia la “causalidad” cultural en el marco de la eficacia comunicativa.

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