Semántica


Luciano Floridi (Universidad Oxford)

En los últimos años el interés filosófico por la naturaleza de la información ha aumentado continuamente, uno de los debates recientes se refiere a la naturaleza de la veracidad de la información semántica. Dicho debate –algo longevo- justifica el análisis de la información semántica en términos de datos ‘bien-conformados’, ‘significativos’ y ‘verídicos’, lo que supone que la información semántica encapsula verdad.

La “información semántica” es primariamente entendida en términos de contenido acerca de una referencia. Este contenido es analizable en términos de datos ‘bien-conformados’ y ‘significativos’. Las cadenas o patrones de datos pueden constituir proposiciones en un lenguaje natural, pero, por supuesto, también pueden generar fórmulas, mapas, diagramas, videos u otros constructos semióticos en gran variedad de códigos físicos que, por otra parte, están determinados por su apropiada sintaxis (bien-conformados) y semántica (significativos). Por “acerca de una referencia” debe entenderse el modo ordinario y familiar según el cual los datos significativos constituyen información semántica, se refieren o apelan a algún asunto. En este texto sólo nos ocuparemos de este concepto estándar y epistémicamente orientado de información semántica.

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Ricardo Pérez-Amat (Universidad R. Juan Carlos I)

La información puede entenderse como aquello que reduce la incertidumbre, cualquiera que sea el origen de esta. En el ámbito de la comunicación humana, la información sólo tiene sentido si se enmarca dentro de una acción finalizada, intencional. El significado debe estudiarse desde la perspectiva empírica del uso del lenguaje.

Si se estudian los procesos de significación a través de la transmisión de los usos normales del lenguaje, vemos que se produce comunicando un conjunto de categorías prototípicas, los hechos medulares o centrales que, como hipótesis empírica, definen al significado; pero si hay unos hechos centrales para enseñar el uso normal de las palabras, también debe haber unos hechos más o menos periféricos cuyo conocimiento es necesario para comunicarse en contextos alejados de la “norma conceptual denotativa”, de modo que el significado puede representarse mediante un subconjunto difuso del conjunto partición del universo del discurso.

Esta concepción del significado se puede integrar con un modelo formal de fuente semántica. Se puede plantear una medida de la información semántica  mediante el recurso a una entropía no probabilística.

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J.R. Álvarez Bautista (Universidad León)

Este trabajo considera los intentos complementarios de tratar naturaleza y cultura, respectivamente, desde las perspectivas derivadas de dos clases de ciencias: las semióticas y las naturales. Es un intento crítico de situar en su lugar adecuado, por una parte, las iniciativas de la llamada Biosemiótica (en la que se intenta unificar causalidad y significación a través de una extensión de la idea de comunicación a toda la biosfera) y, por la otra, la teoría de la selección cultural –cuya versión más señalada es la conocida como Memética (una aplicación presuntamente analógica de la teoría de la selección natural a la cultura). La  primera es una semiotización de la biología, al precio, como se verá, de una naturalización previa de la propia semiótica, mientras que la segunda es una naturalización del ámbito cultural en términos del llamado “darwinismo universal”, consistente en la extrapolación a la dinámica cultural de la idea de selección (mecanismo, algoritmo, etc.) con la mediación de la idea de información.

La tesis que aquí se defenderá es que la Biosemiótica, que se presenta como un método de análisis que estudia los sistemas y procesos de la vida como procesos de comunicación, funda ontológicamente la comunicación en la causalidad, mientras que la Memética, que se presenta como la aplicación de la metodología de la selección a procesos culturales de producción, difusión y conservación diferencial de unidades y complejos de información, estudia la “causalidad” cultural en el marco de la eficacia comunicativa.

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José Miguel Sagüillo (Facultad de filosofía, Universidad de Santiago de Compostela)

Una de los múltiples significados de la palabra ‘información’ se encuentra implícitamente en los postulados y condiciones de la lógica info-teorética (L-I-T). La tradición de mirar los fenómenos lógicos desde una posición informacional se remonta hasta el s. XIX. Lógicos como Boole, de Morgan, Jevons y Venn ya sugerían que deducir es un cierto tipo de extracción de la información previamente contenida en las premisas dadas. En el siglo XX esta tradición es recuperada por Bar Hillel, Cohen y Nagel, y más recientemente por Corcoran. John Corcoran ha articulado en lógica un punto de vista específico de la teoría de la información con características propias. Intento explicar las ideas básicas de la L-I-T procurando establecer sus fundamentos filosóficos. Uno de los objetivos es complementar y arrojar luz sobre algunos defectos del hoy paradigmático concepto de consecuencia lógica en teoría de modelos. Otro es el de proveer una breve muestra de las cuestiones a las que ha de dirigirse una forma actualizada de la L-I-T, tal como el de la insuficiencia o el de la redundancia de la información en un conjunto de axiomas dado.

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Gemma Robles (Universidad La Laguna)

En sentido estándar, consistencia y paraconsistencia son, respectivamente, ausencia de contradicción y ausencia de la regla ECQ (“E contradictione quodlibet”) que nos permite pasar de una contradicción a la afirmación de cualquier fórmula. El objetivo de este trabajo es explicar los conceptos de consistencia débiles alternativos al estándar, los conceptos de paraconsistencia vinculados a ellos y el concepto de paraconsistencia fuerte, todos los cuales han sido definidos por la autora junto a José M. Méndez.

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Margarita Vázquez (Universidad La Laguna)

En este texto, analizo la paradoja conocida como “Paradoja del examen sorpresa” o “Paradoja del ahorcamiento inesperado”. Estudio algunas de sus interpretaciones, como las de Quine y Ned Hall, y ofrezco mi propia opinión sobre su solución, haciendo aproximaciones tanto desde la lógica clásica como desde la temporal o la epistémica.

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Carlos Aguilar, Lydia Sanchez y Manuel Campos (Universidad de Barcelona)

En este trabajo presentamos un marco de trabajo matemáticamente sólido para el estudio de los contenidos audiovisuales basado en el desarrollo de Keith Devlin de la teoría situacional. Para lograrlo, desglosamos las teorías que sustentan los procesos llevados a cabo por un agente desde la recepción del contenido audiovisual hasta la extracción de información, según la definición de Israel y Perry. Justificamos finalmente, cómo en referencia a la extracción de información del contenido audiovisual, estas teorías pueden incluirse dentro de la formulación matemática de la teoría situacional.

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