Editor: Juan Miguel Aguado (Technical University of Vienna, Austria)

Contribuciones incorporadas al Glosarium BITri: Lydia Sánchez (mar.2009), Juan Miguel Aguado (nov.2009)

(In. communication, Fr. Communication, Al. Kommunikation, Verbindung, Mitteilung) Contenidos: 1) Tres dimensiones de un fenómeno complejo; 2) La concepción informacionalista de la comunicación; 3) La concepción sociocultural de la comunicación

1. Tres dimensiones de un fenómeno complejo

Desde la perspectiva de la complejidad resulta posible trazar un hilo de continuidad entre las  tres dimensiones epistemológicas de la comunicación: su dimensión organizacional, su dimensión interaccional y su dimensión significante.

a) La dimensión organizacional

La comunicación y la información entran en el corazón de la transformación epistemológica contemporánea de la mano de la Teoría de la Matemática de la Comunicación, de Shannon y Weaver, y de su desarrollo en el marco de la Teoría de Sistemas inaugurada por Bertalanffy y la Cibernética wieneriana. La dimensión organizacional y adaptativa del concepto de comunicación es resumida por Norbert Wiener en los siguientes términos:

“Damos el nombre de información al contenido de lo que es objeto de intercambio con el mundo externo, mientras nos ajustamos a él y hacemos que se acomode a nosotros. El proceso de recibir y utilizar información, consiste en ajustarnos a las contingencias de nuestro medio y vivir de manera efectiva dentro de él… Vivir de manera efectiva significa poseer la información adecuada. Así pues, la comunicación y la regulación constituyen la esencia de la vida  interior del hombre tanto como de su vida social” (Wiener, Cibernética y Sociedad, 1969:18)

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Tomás Ortiz Alonso (Universidad Complutense)

La comunicación neuronal viene determinada por procesos bioeléctricos, capaces de ser registrados mediante EEG (electro encefalografía) y MEG (magnetoencefalografía) a lo largo del tiempo, que se comportan de una forma periódica, dando lugar a diferentes ritmos u oscilaciones cerebrales (theta, alfa, beta, gamma); distintos análisis de la señal de EEG o de MEG permitirán analizar la actividad cerebral de forma global, regional, sincronizada, frecuencial o temporalmente, lo que permitirá, a través de diferentes modelos matemáticos, asociar dicha actividad con funciones cognitivas o con una conducta específica. Como ejemplo de lo dicho hemos analizado las relaciones entre el ritmo theta y los procesos de memoria, así como la importancia de la complejidad en el diagnóstico y evaluación del tratamiento en niños con déficit de atención.

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